domingo, 31 de mayo de 2020



CONSENSO PARA UN EQUILIBRIO ENTRE SALUD Y ECONOMÍA






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Tenemos que convivir con el COVID-19 y naturalmente, reactivar lo antes posible la economía para evitar decenas de miles de muertes por la "pandemia del hambre".

Es imposible un equilibrio entre salud y economía sin un verdadero espíritu de consenso amplio entre todas las fuerzas políticas constitucionalistas, y en este hipotético marco, rodearse de un verdadero equipo técnico multidisciplinar procedente del sector privado con amplia experiencia. 
Pero qué se puede esperar si, con la entrada en vigor del Estado de Alarma ha dejado congelada la aplicación de la ley de transparencia. Esto impide, por ejemplo, solicitar las actas del comité de expertos en el que el gobierno dice basar sus decisiones, o pedir copia del contrato de compra de los 640.000 test chinos defectuosos.

En cuanto a las restricciones de derechos elementales que se están conculcando con la aplicación de medidas bajo el marco de Estado de Alarma, decir que en mi opinión caen de lleno en el contenido de un Estado de Excepción. Es fácil examinar el art. 116 de la Constitución Española que contempla las situaciones de anormalidad en las que se pueden declarar los estados de; Alarma, Excepción y Sitio.


La obsesión de este gobierno por perturbar el equilibrio que existía entre la empresa privada y la pública, favoreciendo el peso del Estado en la economía, hace que en estos momentos, irregularmente, este desequilibrio sea favorable al Estado y adquiriendo proporciones de riesgo de caer en un Estado de Planificación socialista.



La pandemia y la ausencia de decisiones políticas que hubieran impedido el cierre de centenares de miles de pymes y autónomos, hace que las personas sin hogar y sin alimentos que ya vemos en colas kilométricas en comedores religiosos y asociaciones, sean en un futuro próximo una imagen que se repetirá por todos los barrios, desgraciadamente.


En Madrid los centros religiosos que están desbordados, atienden a diario centenares de personas necesitadas como: Hermandad Refugio de Corredera Baja de San Pablo. María Inmaculada en General Martínez Campos. Misioneras de Caridad en Diligencia. Luz Casanova en José Marañón. El comedor Ave María, regentado por los frailes Trinitarios en calle Doctor Cortezo, etc.



Por desgracia, seguimos sin conocer cómo esos representantes de los trabajadores; CCOO y UGT se organizan para sacar a los más vulnerables en esta crisis de la necesidad diaria de alimentarse, teniendo locales con cientos de miles de metros cuadrados y decenas de miles de afiliados para hacer obras de caridad.


Menos propaganda y señores políticos-sindicalistas, arremánguense, que millones de trabajadores expulsados del mundo laboral, por esta maldita pandemia: "Los necesitan".

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